Pirámide de necesidades de la vivienda

¿Cuántas veces has pensado

en lo que tu casa necesita?
Es lo mismo que necesitas TÚ

Índice de contenidos

Pirámide de necesidades de una vivienda

Al igual que tú, tu casa también tiene necesidades

¿Pirámide de necesidades de una casa?

¿Acaso las casas tienen necesidades?

Te estarás preguntando. Y haces bien. Es un tema del que nadie habla.

Lo primero.

Las viviendas sí tienen necesidades que deben satisfacer si quieren servir de hogares seguros y confortables a sus ocupantes.

Lo segundo.

Las viviendas tienen prioridades a la hora de cubrir sus necesidades, esas prioridades se las marcamos nosotros.

Así, establecemos una jerarquía de requisitos para nuestra casa que está en concordancia con nuestras propias necesidades como inquilinos.

Es un concepto similar a la pirámide de necesidades de Maslow aplicado a la satisfacción de necesidades de tu hogar.

Seguro que has escuchado alguna vez hablar de la pirámide de necesidades de Maslow.

Esta pirámide simbólica establece la jerarquía de necesidades que tiene el ser humano para alcanzar la plena satisfacción en su vida.

La premisa es que no se puede ascender por la pirámide sin haber satisfecho las necesidades del escalón inferior.

Pirámide de necesidades de una casa

A modo de resumen, mencionaré las cinco fases de necesidades de la pirámide de Maslow:

Pirámide de las necesidades de Maslow

Fisiológicas

Representan las necesidades básicas como respirar, comer o dormir.

Seguridad

El ser humano busca sentirse seguro y protegido a través de una buena salud, ingresos económicos suficientes, empleo, un entorno seguro…

Afiliación

Los humanos crean relaciones estables y duraderas con sus congéneres a través de relaciones de amistad y amor en un entorno comunitario.

Reconocimiento

A las personas les gusta sentirse valoradas y admiradas por el grupo al que pertenecen, es importante que se les reconozcan sus éxitos y logros y ser respetados dentro de su comunidad.

Trascendencia

Las personas buscan una satisfacción interna a través del desarrollo personal más allá de su exposición externa en la comunidad. Buscan la trascendencia como individuos a través de sus acciones.

Puede que estés pensando que tu casa es un cuerpo inerte que para nada es comparable a un ser humano y, por lo tanto, no puede tener necesidades tan complejas.

Te diré que, tu vivienda puede que no tenga necesidades tan complejas como las tuyas, pero sí posee necesidades muy importantes y vitales para ti.

Y te diré más.

La satisfacción de las necesidades de tu casa es absolutamente urgente, porque de ello depende – en gran medida – que tengas las tuyas propias también satisfechas.

Vamos a ver cuáles son esas necesidades…

La única razón por la que tu casa debe tener sus necesidades cubiertas es porque tú vives bajo su techo.
Todo lo que le falta a ella también te falta a ti.

Desde una cueva hasta un hogar.
Necesidades de una casa en movimiento

Nuestras primeras necesidades: protección y seguridad

Las primeras “viviendas” de la historia – cuevas y cabañas hechas de adobe y ramas – tenían como único fin proteger a los hombres primitivos de las inclemencias del tiempo y los ataques inesperados de depredadores.

Esas toscas construcciones sólo suponían una débil barrera con el entorno, pero a veces se convertían en la única diferencia entre la vida y la muerte para sus ocupantes.

Una vez protegidos, los humanos buscaron cierta seguridad en sus casas para mantener a salvo sus utensilios domésticos, herramientas, comida y a sí mismos.

Era indispensable disponer de una casa fuerte y estable que no sucumbiese ante las inclemencias del tiempo y que fuese más difícil de destruir o invadir.

Así, con el desarrollo de materiales constructivos como la piedra y el ladrillo, se construyeron edificios más grandes y robustos que ofrecían estabilidad y seguridad a los inquilinos.

Y esto supuso la aparición de las ciudades y la creación de comunidades cada vez más grandes.

Buscamos privacidad en nuestra vida familiar

Disfrutar de una casa más segura y duradera ayudó a fomentar el espacio privado de sus habitantes, que así pudieron desarrollar su vida familiar y conyugal de un modo más íntimo. 

De esta forma, la vivienda se convirtió en un espacio único y exclusivo.

Donde sus habitantes podían proyectar su intimidad ajenos a las miradas curiosas o censuradoras de vecinos y extraños.

pareja feliz en casa

Puede que este sea el factor determinante de que un techo y cuatro paredes se convirtieran en un hogar para sus inquilinos.

Pues a las personas que habitan una casa, les gusta expresar su identidad individual en ellas y eso crea un fuerte vínculo entre la vivienda y sus ocupantes.

La vivienda a nuestro servicio

Poco a poco las casas aumentaron su tamaño y complejidad y se dividieron en diferentes estancias según su función en el hogar: almacén, establos, talleres, cocina, dormitorios, zona de aseo…

Así, las viviendas aumentaron su utilidad para satisfacer las necesidades de sus inquilinos.

Cada estancia de la vivienda cumplía una función que ayudaba a mejorar la rutina diaria de sus ocupantes.

interior de una casa antigua

Aumento de la comodidad y el confort

Pero con el paso del tiempo nos volvimos más exigentes y quisimos estar “confortables” todo el tiempo dentro de nuestro hogar.

familia en una casa confortable

Aunque parezca que nos queda muy lejos (finales del siglo XIX), la llegada del agua potable y la electricidad a los hogares fue un hito que ayudó enormemente a la vida doméstica de las familias.

Cosas tan básicas para nosotros hoy en día como abrir un grifo, encender una bombilla o enchufar un aparato eléctrico, cambiaron para siempre la vida y la manera de vivir de las personas.

Ya en el siglo XX, aparecieron los sistemas de climatización que nos proporcionaron calor en invierno y frescor en verano, aumentando así nuestro grado de bienestar en el hogar.

Así, fuimos capaces de desafiar al cambiante clima externo, creando en nuestro hogar unas condiciones ambientales de confort «a la carta».

Bienvenidos al paraíso (aunque todos sabemos que los paraísos nunca fueron baratos).

La vivienda como elemento estético

Como seres humanos siempre hemos sentido la necesidad de inculcar cierta dimensión artística a todo lo que creamos (vestimenta, joyería, cerámica…).

Y nuestras casas no se quedaron atrás.

Durante toda la historia siempre hubo elementos constructivos y decorativos que embellecieron los edificios de diferentes formas.

Incluso la forma en que estaba decorada la casa era una marca de clase social.

Pero en el último siglo, con el boom de la arquitectura y el interiorismo, la vivienda ha pasado de ser un elemento meramente constructivo, a ser un elemento estético con una historia que contar.

casa moderna

A través de los diseños arquitectónicos y elementos de decoración interior, podemos expresar nuestra identidad personal, nuestro estilo de vida e incluso nuestros valores y principios.

Nos importa tanto la estética de la vivienda como su estructura y distribución. 

Porque queremos una casa que sea funcional y cómoda pero también estéticamente atractiva.

Nuestro hogar también ahorra energía

Y ahora estamos en plena era de la eficiencia energética y el ahorro de energía aplicados a la construcción.

Pero esta obsesión con la eficiencia tiene más que ver con la urgencia de frenar el cambio climático, que por la preocupación por el bolsillo y el confort de los consumidores.

La producción de energía es muy contaminante – mientras las renovables aún están madurando – y, además, ahora es cara y escasa.

Así que el ahorro de energía en edificación se ha convertido en una imposición de la legislación contra el cambio climático y las restricciones provocadas por la falta de suministro.

casa eficiente

En el año 2019 el Código Técnico de la Edificación se modificó para adaptarse a la nueva legislación europea en eficiencia.

Entre otras cosas, obliga a las nuevas edificaciones a cumplir estrictas medidas de eficiencia energética en las llamadas Viviendas de Consumo Energético Casi Nulo.

También se ha disparado el número de promotores particulares que han optado por ir un paso más allá de la legislación constructiva y construir una casa pasiva.

Este tipo de viviendas llevan el tema del ahorro y la eficiencia energética hacia el virtuosismo más elevado.

Una casa de alta eficiencia energética no sólo es una casa que consume poca energía. 

No sólo es una casa que le ahorra dinero a sus ocupantes, sobre todo, es una casa que ofrece un gran confort a aquellos que la habitan.

¿Y dónde queda la salud en el contexto de nuestra vivienda?

¿Es suficiente con que nuestra casa nos aporte protección, seguridad, privacidad, funcionalidad, confort, estética y eficiencia? 

Pues la respuesta es NO

No es suficiente, pero sí que es necesario, para que una casa sea saludable, que nos proporcione todas las características mencionadas antes.

Pero, además, debe tener en cuenta otros aspectos, como pueden ser sistemas de filtración de aire o utilización de materiales libres de tóxicos.

casa con salud

Cuando pensamos en SALUD, a lo grande, nos vienen a la mente muchos conceptos: nutrición, ejercicio, descanso, controles médicos…

Entre todos ellos nunca aparece el lugar donde vivimos como algo importante a tener en cuenta.

Pero nuestra vivienda es el espacio con el que tenemos mayores interacciones ambientales.

Eso significa que todo lo que hay y lo que sucede en nuestro hogar nos afecta directamente e influye de un modo relevante en nuestra salud. 

Y no podemos ignorarlo.

Porque pasamos más de la mitad del día encerrados entre las cuatro paredes a las que llamamos hogar.

Así que, crear un hogar con salud, es el último paso hacia la cima de la pirámide y el último requisito hacia el bienestar total de los habitantes.

Pirámide de las necesidades de una casa

Una vivienda saludable debe poseer todas las características de la pirámide para que nos sintamos a gusto en ella, disfrutando de un confort y bienestar plenos que repercuten positivamente en nuestro estado de salud.

Todo lo que tu casa te ofrece... (o te debería ofrecer)

  • Protección

    Tu casa te protege contra las inclemencias del tiempo y visitas inesperadas de animales para mantenerte a salvo.

  • Seguridad

    Tu casa te ofrece seguridad ante posibles desperfectos por sucesos meteorológicos adversos y ante irrupciones no deseadas.

  • Privacidad

    Tu casa te proporciona un espacio de intimidad para disfrutar tu vida privada con total libertad y desarrollar tu identidad personal.

  • Funcionalidad

    Tu casa está distribuida por estancias funcionales que cubren tus necesidades.

  • Confort

    Tu casa es un lugar agradable para vivir manteniendo unas condiciones ambientales óptimas.

  • Estética

    Tu casa es bella por fuera y por dentro, sin caer en el feísmo urbanístico, se alinea con la identidad y valores de sus habitantes.

  • Eficiencia

    Tu casa es eficiente y disfruta de un bajo consumo de energía que hace que ahorres en la factura energética.

  • Salud

    Tu casa cuida de tu salud y bienestar ayudando a la prevención y mejora de enfermedades.

¿Qué le pides a tu casa?
No te conformes... con menos

Lo primero que deberíamos exigirle a nuestro hogar es que no nos provoque ninguna enfermedadPero, aunque ese no sea nuestro caso, no debemos conformarnos sólo con esta premisa.

Aunque nuestro hogar no fuese fuente de ningún daño potencial para nuestra salud, también sería deseable que el lugar donde vivimos nos aportase algunos beneficios.

casa con beneficios para sus habitantes

Beneficios que, sin duda, nos harían sentir mejor y tendrían impacto de forma silenciosa, pero relevante, en nuestro estado de salud y bienestar presente y futuro.

Por ejemplo, a todos nos gustaría que nuestra vivienda fuese eficiente. Que gastase poca energía y nos permitiera ahorrar a fin de mes en la factura energética.

También nos gustaría que nuestra casa fuese confortable, donde nuestra familia y amigos se sintiesen a gusto y nuestro cuerpo no sufriese molestias o incomodidades.

Incluso podríamos pedirle a nuestra casa que nos ayudase a dormir y descansar mejor.

O que aumente nuestra energía y vitalidad para afrontar el día. O que nos echase una mano para rebajar nuestro nivel de ansiedad y estrés en momentos tensos…

Podríamos pedirle a nuestra vivienda tantas cosas…

Pero la única forma de que nuestra vivienda responda a nuestras exigencias es dándole todas las herramientas necesarias para que pueda cumplir su cometido.

Como señala la Organización Mundial de la Salud (OMS):

“La vivienda saludable es un refugio que sustenta un estado de bienestar físico, mental y social. La vivienda saludable proporciona un sentimiento de hogar, incluyendo el sentimiento de pertenencia, seguridad y privacidad.”

Así pues, nuestro reto es alcanzar ese estado de plenitud en nuestra casa teniendo en cuenta los objetivos tan ambiciosos que nos marca la OMS.