Qué es una casa saludable
Las claves para vivir a gusto
y con salud
Índice de contenidos
Tu casa es como tu segunda piel
De media, una persona pasa entre 10 y 16 horas al día dentro de su casa.
Piensa en tu situación particular, y en cuánto tiempo estás dentro de tu vivienda cada día. En función de tu estilo de vida podrán ser más o menos horas.
Pero lo cierto es que nuestra casa es el lugar donde pasamos más tiempo a lo largo de nuestra vida.
Le siguen el lugar de trabajo y los medios de transporte. Para nuestra desgracia, los lugares de ocio ocupan los últimos puestos.
Te cuento esto para que reflexiones sobre la importancia de convertir tu casa en un espacio sano y seguro para ti y para toda tu familia.
Tu casa es como una segunda piel que te protege del exterior y te conforta en el interior.
Vivir en una casa saludable repercutirá en gran medida en tu salud y bienestar.
Y eso lo agradecerás durante cada día que pases en ella.
¿Y por qué es tan importante mantener una vivienda saludable?
Presta atención, porque descubrirás algunas recomendaciones que te sorprenderán y en las que seguro nunca habías pensado.
Estás a punto de descubrir cómo de saludable es la casa en la que vives…
Qué es una casa saludable: bienvenidos al Olimpo del bienestar
Empecemos por lo primero, que es definir lo que se considera una casa saludable.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define una vivienda saludable como:
«Una vivienda saludable es aquélla que brinda seguridad y protección, ofrece intimidad, es confortable y contribuye al bienestar de cada una de las personas que la habitan»
La OMS también indica que una vivienda saludable es una herramienta fundamental en la prevención de enfermedades.
Con esta definición de la OMS podemos deducir que una casa saludable debe cumplir los siguientes requisitos:
- Ser segura para sus habitantes, sin causarles lesiones ni otros perjuicios para su salud física.
- Ofrecer una protección adecuada de las agresiones externas (contaminación ambiental, ruido, calor, frío…).
- Proporcionar un espacio de intimidad para sus ocupantes donde puedan desarrollar su vida privada de forma plena.
- Aportar confort a sus habitantes a través de un espacio cómodo y agradable que no les cause malestar.
- Contribuir al bienestar de las personas, no solo físico, sino también emocional, de forma que sea un espacio propicio para el descanso y la relajación.
- Prevenir enfermedades relacionadas con las condiciones de habitabilidad de la vivienda, así como evitar agravar enfermedades previas debido al mal estado de ésta.
Como veis, le pedimos mucho a una casa para ser saludable, y por ello también le exigiremos mucho para llegar a serlo.
En el siguiente punto veremos las características que debe tener una vivienda para poder considerarse “saludable”.
Características de un hogar saludable
Tener un hogar 100% saludable no es tarea fácil, pero tampoco imposible.
Si estás pensando en mejorar la salud de tu vivienda, te aconsejo que prestes atención a las características que debe tener una casa saludable.
Así, podrás comprobar aquéllas que ya cumple tu hogar y ponerte manos a la obra. Para intentar implantar los requisitos que todavía te faltan y sobre los que puedes actuar.
Sin prisa pero sin pausa, tu salud no siempre puede esperar.
Ventilación interior: deja que el aire fluya y se regenere
La ventilación de una casa es una de las exigencias más importantes para gozar de una vivienda saludable.
Una buena ventilación evita la acumulación de sustancias tóxicas en el aire, regula la humedad y alivia la concentración de radiación electromagnética.
Es necesario abrir las ventanas de la casa todos los días durante diez minutos para provocar una circulación de aire que renueve el aire viciado interior con aire fresco del exterior.
Hoy en día, se está extendiendo el uso de sistemas de ventilación mecánica.
Estos sistemas crean de forma automática microcorrientes de aire continuas dentro de la vivienda a través de un circuito de tuberías.
De esta forma, ya no sería necesario abrir las ventanas al exterior. Pues con la ventilación mecánica el aire se renueva constantemente dentro de la vivienda.
Además, estos sistemas mejoran la calidad del aire y la eficiencia energética de la vivienda.
Calidad del aire interior: respira sin miedo en una casa saludable
Somos conscientes de que nuestra salud depende en gran medida de lo que comemos.
Pero obviamos que el aire que respiramos es casi tan importante – y en muchos casos más importante – que aquello que nos llevamos a la boca.
Desgraciadamente, no podemos controlar ni interferir en todo el aire que respiramos durante el día.
En nuestro lugar de trabajo, en medios de transporte, en la ciudad donde vivimos…
Pero sí podemos intentar mejorar la calidad del aire de nuestra vivienda, pues es ahí donde pasamos una gran parte de horas del día.
Hay que tener en cuenta que un aire cargado de contaminantes puede provocar problemas respiratorios y dermatológicos, así como agravar enfermedades como el asma o las alergias.
Lo primero que debemos hacer para mantener una calidad de aire adecuada es ventilar diariamente nuestra vivienda.
Pero, a veces, esto no es suficiente para mantener una correcta calidad del aire (sobre todo si el aire exterior de ventilación es un aire bastante contaminado).
Así, sería necesario recurrir a un sistema de ventilación mecánica.
O utilizar algún purificador de aire con filtros HEPA (detección de partículas de alta eficiencia) para mantener a raya la contaminación ambiental.
También es aconsejable tener plantas purificadoras de aire en casa como la palma, el helecho o el lirio de la paz.
La temperatura perfecta: sin sofocos ni escalofríos
La temperatura interior de una vivienda debe ser la adecuada para proteger a sus ocupantes del frío y el calor que causen malestar y perjuicios para la salud.
El rango de temperatura recomendado está entre los 17ºC en invierno y los 24ºC en verano.
Debemos evitar la tentación de subir la temperatura más de lo necesario en invierno y bajarla más de lo necesario en verano.
Mantener temperaturas interiores demasiado altas en invierno o demasiado bajas en verano, afecta negativamente al consumo energético de la vivienda.
Además, puede provocar desajustes en el equilibrio térmico de nuestro organismo.
Para mantener una temperatura agradable en el interior de nuestra vivienda, sería deseable contar con sistemas de calefacción y/o refrigeración eficientes y sostenibles.
Pero el punto de partida más importante es construir la vivienda con una orientación adecuada. Así se beneficia del calor del sol en invierno y puede protegerse del sol en verano.
La humedad adecuada: vías respiratorias y huesos felices
La humedad es básicamente el contenido de vapor de agua que contiene el aire que respiramos.
Los niveles óptimos de humedad en el interior de nuestra vivienda deben rondar entre el 40% y el 60% durante todo el año.
No es lo mismo vivir en A Coruña que en Badajoz, donde la humedad ambiente es bastante dispar.
En las zonas más húmedas será más difícil bajar de un contenido de humedad del 50% y en las zonas más secas sucederá lo contrario.
Si es necesario, habría que recurrir a humidificadores o deshumidificadores para alcanzar ese rango de humedad recomendable.
Un elevado porcentaje de humedad en el aire ambiental se relaciona con problemas de salud. Principalmente respiratorios y articulares.
La humedad crea un ambiente favorable para los ácaros y mohos, los cuales están asociados con el asma.
Pero vivir en un ambiente con un contenido de humedad muy bajo tampoco es lo ideal, pues reseca las vías respiratorias y facilita las infecciones.
Iluminación interior: no hay vida sin luz
Los seres humanos siempre hemos valorado de forma muy crítica la presencia de luz natural en nuestra vivienda.
Nuestro organismo la necesita para vivir – es imprescindible para sintetizar la valiosa vitamina D – y además regula nuestros biorritmos a lo largo del día.
La presencia o falta de luz también influye en nuestras emociones y estado de ánimo y en última instancia la necesitamos como “herramienta de trabajo” en nuestra rutina diaria.
Dada su gran importancia, es imprescindible contar con una vivienda bien iluminada, tanto con luz natural como con luz artificial.
La colocación y distribución de las ventanas, puertas y tragaluces en una vivienda debe ser óptima para garantizar la entrada de luz natural en todas las estancias de la vivienda siempre que sea posible.
Con respecto a la luz artificial, es aconsejable el uso de luminarias tipo LED de bajo consumo y seleccionar el nivel de iluminación en función de su función: luz de trabajo, ambiental o de acento según qué casos.
Limpieza: en busca y captura de contaminantes visibles e invisibles
No hace falta tener una obsesión por la limpieza – lo cual es desaconsejable – para disfrutar de un hogar con un nivel de limpieza adecuado.
El objetivo de la limpieza en el hogar es evitar que sus ocupantes estén expuestos a contaminantes y sustancias tóxicas que son perjudiciales para la salud.
No sólo se trata de eliminar la suciedad de la vivienda, sino también de desinfectar aquellas zonas que son propensas a ser colonias de microorganismos indeseables (baños y cocinas principalmente).
Hay que tener en cuenta que los productos de limpieza utilizados generan muchas veces sustancias químicas que pueden afectar a nuestra salud, sobre todo a aquellas personas que sufren de sensibilidad química.
Lo ideal sería utilizar productos de limpieza ecológicos o limpieza al vapor.
Si se utilizan productos de limpieza convencionales, asegurarse de ventilar las estancias durante y después del proceso de limpieza para no acumular tóxicos en el aire.
También es recomendable aspirar con regularidad suelos y alfombras para evitar la acumulación de polvo, a poder ser con aspiradoras que cuenten con filtro HEPA que eliminan más del 99% de las partículas de polvo.
Orden: cada cosa en su lugar para no vivir en un caos físico y mental
No hace falta ser Marie Kondo ni un obsesivo del orden para mantener un nivel de orden adecuado en tu vivienda que te proporcione paz y bienestar emocional.
No le damos la importancia que se merece al orden en el hogar.
De hecho, muchas familias se han acostumbrado a vivir en un estado permanente de desorden que no hace más que obstaculizar tareas diarias y crear estrés en el ambiente.
Disfrutar de un orden físico en el espacio que habitas, repercute en un orden mental que te beneficia a nivel psicológico.
Y al contrario, vivir en un continuo desorden provoca muchas veces nerviosismo y ansiedad.
La clave para conseguir un orden “permanente” en tu vivienda es planificar, seleccionar y distribuir los muebles de manera racional y adecuada, asignándole a cada uno su función de almacenaje, así como los objetos que debe guardar.
Calidad del agua: el líquido de la vida no puede ser tóxico para nuestro organismo
Igual que lo que comemos y respiramos, lo que bebemos es de extrema importancia en nuestra salud.
El agua es la bebida más saludable que podemos consumir, siempre que sea un agua libre de sustancias tóxicas que no perjudique nuestra salud.
Hoy en día, todos los hogares disfrutan de agua potable que, según las autoridades sanitarias, es segura para el consumo humano.
Dependiendo de la zona donde vivas, el agua que sale del grifo tiene una composición diferentes en función de su origen y proceso de tratamiento.
Aunque toda el agua potable se considera segura y apta para ser bebida, es cierto que su contenido en iones y metales puede variar de un lugar a otro.
A este respecto existen voces que señalan que, el exceso de cloro o la presencia de ciertos metales en algunas aguas potabilizadas, podría ser perjudicial para nuestra salud a largo plazo.
De esta forma, consumir agua embotellada ofrece más tranquilidad a los consumidores.
Aunque la posible presencia del bisfenol A en las botellas plásticas es un elemento disuasorio para su consumo. Además, del perjuicio ecológico que supone el uso de plástico en los envases.
Así que, una de las mejores alternativas que se está implantando actualmente es consumir agua filtrada.
De hecho, en algunos restaurantes ya sustituyen el agua embotellada por el agua filtrada.
Para mí, la mejor opción, es la instalación de un sistema de filtración de ósmosis inversa bajo el grifo de la cocina, que asegura que toda el agua que sale del mismo está libre de tóxicos y no supone ningún perjuicio para nuestra salud.
Uso de materiales naturales: tu casa respira mejor "al natural"
En la construcción y decoración de una vivienda, se utilizan una gran cantidad de materiales a los que normalmente no les prestamos demasiada atención.
La mayoría de las veces, los elementos constructivos de la vivienda vienen determinados por el proyecto según el criterio de los arquitectos.
A no ser que seamos los promotores de una casa ecológica – que tiene en cuenta el uso de materiales naturales – los materiales de obra utilizados en nuestra casa normalmente son de origen sintético.
Se puede optar por el uso de colas, pinturas, barnices, aislamientos, tarimas o tuberías libres de sustancias tóxicas o con bajos niveles de las mismas.
Los materiales derivados del plástico son los que pueden presentar mayor carga de sustancias nocivas.
A la hora de “vestir” nuestro hogar es recomendable decantarse por telas naturales como la lana, el algodón o el lino, pues son transpirables y cómodas.
Sería muy deseable utilizar materiales orgánicos, por lo menos en nuestro hábitat de descanso (colchones, almohadas, sábanas), pues pasamos más tiempo en contacto con ellos.
Las alfombras, cortinas, tapicería, cestería y otros elementos decorativos también deberían estar fabricados con fibras naturales como lana, yute, sisal o bambú.
No renuncies a lo verde: deja que la naturaleza entre en tu casa
Podría decir que un hogar sin plantas es un hogar mustio y apenado. Las plantas y las flores mejoran la salud y potencian la sensación de bienestar en el hogar, porque purifican el aire y eliminan sustancias químicas nocivas.
Además, la presencia de plantas en tu vivienda te aporta beneficios emocionales de paz y tranquilidad y también te proporcionan vitalidad a través de su aporte extra de oxígeno.
Además de colocar plantas por toda la casa o jarrones con flores, puedes ir un paso más allá y convertirte en agricultor en tu propio huerto, bien sea en el jardín de tu casa o en la terraza de tu piso.
Piensa que todo lo verde tiene un impacto positivo en tu salud.
Radiación electromagnética: la contaminación que no se ve
La radiación electromagnética es invisible a nuestros ojos, pero puede ser la culpable de nuestros problemas de descanso nocturno (despertares, insomnio, tiempo excesivo para conciliar el sueño).
Existen muchas más personas de las que creemos que son sensibles a este tipo de radiación y les afecta en su vida diaria, pero sobre todo, en su descanso.
La primera medida para mejorar la calidad del sueño sería desconectar en el dormitorio cualquier aparato eléctrico que esté conectado a la red (televisor, despertador, móvil, radio…) y evitar que cualquier cable pase por encima del cabecero de la cama.
Otra medida recomendable sería utilizar sistemas de transmisión de datos con las instalaciones cableadas – como la fibra óptica – para reducir nuestra exposición a las zonas electromagnéticas.
Estas redes cableadas, además de presentar una baja interferencia con el medio ambiente, ofrecen mayor velocidad de transmisión de datos y mayor seguridad contra ladrones informáticos.
El poder del color: colores que inspiran, activan y relajan
Existe una gran literatura y estudio profundo sobre el mundo de los colores, sus significados y su impacto psicológico.
No soy experto en colores y no es mi intención realizar aquí una exposición en profundidad sobre el tema.
Pero lo que sí debes saber, es que los colores influyen en nuestro estado de ánimo y también en nuestra temperatura corporal y hasta en el ritmo respiratorio.
Por eso es tan importante decidir con cuidado los colores de las estancias de nuestra casa.
Si puedes contar con el consejo de un interiorista que te asesore en este tema sería genial.
Si no te lo puedes permitir, yo te recomiendo utilizar en toda la casa colores claros y neutros que reflejen la luz y creen ambientes diáfanos y luminosos.
Incluso el mismo color para toda la vivienda es una buena opción, y así no pierdes la cabeza seleccionando un color para cada habitación.
Después se pueden crear ambientes más personalizados y originales utilizando paletas de colores diferentes en los elementos decorativos y mobiliario de cada estancia.
Lo que nunca debes hacer es utilizar colores fuertes o estridentes en dormitorios – especialmente de niños – pues pueden obstaculizar el descanso.
Feng-Shui: energía positiva en movimiento
El Feng Shui es un arte chino que asegura que todos los espacios están cargados de energía, pero esta energía debe canalizarse y circular de manera adecuada para que podamos disfrutar mejor de nuestro hogar.
La filosofía del Feng Shui afirma que el espacio y los objetos que nos rodean influyen en nosotros, al igual que lo hacen nuestras acciones o pensamientos.
De esta forma, cobran vital importancia la orientación, distribución y decoración de los espacios de nuestra casa.
Entre otras muchas cosas, se aconseja:
- mantener los pasillos despejados
- dormir con la cabeza orientada hacia el norte
- no tener aparatos eléctricos en los dormitorios
- mantener la casa ordenada y ventilada
- colocar plantas en las estancias…
Todas estas acciones facilitan la circulación de la energía en la vivienda y su continua regeneración.
Condiciones de seguridad: evita los accidentes en casa
La seguridad es primordial en una vivienda para evitar accidentes domésticos y otras situaciones de emergencia.
Unas condiciones de seguridad adecuadas se consiguen con el uso de dispositivos de seguridad como: alarmas de humo, sondas de CO2, puertas en escaleras, protectores de ventanas… así como la utilización de materiales apropiados y en buen estado que eviten resbalones o caídas.
Los accidentes caseros están a la orden del día y debemos preparar nuestra casa a prueba de traumatismos involuntarios.
Accesibilidad: sin límites entre la vivienda y el mundo exterior
Para aquellas personas aquejadas de movilidad reducida, es indispensable que sus viviendas estén dotadas con elementos de accesibilidad que hagan posible la entrada a la vivienda.
La colocación de rampas de acceso, ascensores o salva-escaleras, son indispensables muchas veces para proporcionar a personas con poca movilidad el acceso a su vivienda.
Aislamiento acústico: evita que el ruido se convierta en un monstruo
Quizás porque vivimos en un país demasiado ruidoso, nos hemos acostumbrado al exceso de decibelios que cada día sufren nuestros tímpanos.
Pero este ruido por encima de los niveles aconsejados, nos causa más daño del que creemos, sobre todo, perturbando nuestro descanso y nuestra paz mental.
No podemos ni debemos ignorar la contaminación acústica en nuestro entorno (tráfico, vecinos, ocio nocturno) si queremos disfrutar de una vivienda saludable.
La mejor opción para evitar ruidos molestos es aislar acústicamente nuestra casa creando un espacio estanco inmune a la fiesta de decibelios del exterior.
Vivienda eficiente: llevando el consumo de energía al mínimo
La eficiencia energética de una vivienda es un tema de crucial importancia, pues influye en el consumo energético de la misma.
Desgraciadamente en nuestro país, hasta hace apenas unos pocos años, la eficiencia no fue un tema demasiado relevante en la construcción.
Y así, se construyeron viviendas que se convirtieron en verdaderas despilfarradoras de energía.
En el año 2019, el Código Técnico de la Edificación – influido por las exigencias provenientes de Europa – cambió la normativa para obligar a los nuevos promotores a construir viviendas con unos estándares de eficiencia bastante aceptables.
Las claves para que tu casa sea eficiente desde un punto de vista energético son:
- colocar un buen aislamiento térmico en todos los cerramientos
- colocar unas ventanas de gran calidad con baja transmitancia térmica
- instalar sistemas de calefacción y refrigeración de alta eficiencia
- utilizar electrodomésticos con etiqueta ambiental A+++ (de máxima eficiencia)
Volumen y espacio: las tres dimensiones a la altura de nuestra vida doméstica
A casi todo el mundo le gustaría tener una casa grande, cuanto más grande mejor.
Y lo cierto es que el volumen de nuestra vivienda sí que es importante para nuestro bienestar, pero no hace falta pasarse de metros cúbicos para estar confortables en casa.
Simplemente es necesario disponer de espacios interiores en los que nos sintamos a gusto y cuyo tamaño esté en consonancia con la función que realizan.
Desgraciadamente, no todo el mundo puede permitirse una vivienda con el tamaño adecuado a sus necesidades personales y familiares, pero lo mínimo exigible es evitar el hacinamiento de las personas en la casa.
También sería deseable que la vivienda ofreciera suficiente espacio para las actividades vitales de sus ocupantes, como el descanso, el aseo, la preparación de la comida…
El Código Técnico de la Edificación, así como diversas ordenanzas urbanísticas, ya tienen en cuenta las condiciones de habitabilidad de las viviendas.
La normativa define el número mínimo de estancias, los metros cuadrados mínimos de cada una de ellas, altura de techos…
Distribución coherente del espacio interior: un lugar para cada espacio y un espacio para cada función
A veces, pasamos por alto la importancia de una buena distribución en nuestra vivienda porque ignoramos los beneficios directos que entraña.
Por intuición, somos conscientes que no tiene sentido tener una cocina alejada de la zona del comedor o destinar las mejores vistas de la casa a un baño.
Y también sabemos que una oficina en casa es más productiva en la habitación más luminosa y silenciosa de la casa, o que el cuarto de la colada está mejor lejos del dormitorio.
El trazado de nuestra vivienda puede considerarse un puzzle que debe encajar perfectamente la utilidad y la funcionalidad de cada estancia maximizando nuestra comodidad.
Hay que distinguir también entre las zonas “frías” de la casa – dedicadas al descanso nocturno – y “calientes” – dedicadas a la vida diurna – como cocina y salón.
Éstas deben estar bien definidas y delimitadas para aprovechar los gradientes de temperatura y separar nuestras dos vidas.
Si tenemos la suerte de construir una casa desde cero, será mucho más fácil crear una distribución de estancias inteligente a lo largo de la casa.
Debe primar la funcionalidad y la racionalidad en nuestra vivienda.
Si partimos de una vivienda construida, es más complicado crear una distribución óptima de los espacios, aunque siempre se puede tirar algún tabique o cambiar la función de algunas habitaciones.
Elimina contaminantes peligrosos como amianto, plomo y radón: no pongas en jaque a tu salud si los tienes en casa
El amianto es un producto mineral compuesto de fibras que fue muy usado en la construcción por su gran durabilidad y resistencia al calor.
Este elemento constructivo se utilizó en suelos, techos y paredes de viviendas.
Si tienes amianto instalado en tu casa no tienes que entrar en pánico.
Este material sólo es peligroso cuando se desgasta y se fragmenta y sus fibras quedan suspendidas en el aire y así se introducen en nuestro cuerpo por las vías respiratorias.
Si este es tu caso, tendrías que ponerte en contacto de manera urgente con una empresa especializada en retirada de amianto para que lo eliminen de tu vivienda.
El plomo es un elemento químico que se utilizó en la construcción, principalmente en pinturas y tuberías.
La exposición al plomo puede causar serios problemas de salud, especialmente en los niños, en los cuales provoca problemas en el aprendizaje.
El plomo se encuentra en el aire, el suelo, el polvo y la pintura de algunas casas o edificios construidos antes de 1978. Posteriormente, se prohibió su uso como pigmento de pinturas y barnices.
En España, desde 1980, se prohibió la edificación con tuberías de plomo y desde el 2002 la ley obliga a retirar las tuberías remanentes de los edificios.
Y el tercer invitado en discordia es el radón, que iguala, e incluso supera, la peligrosidad del amianto y el plomo.
El radón es una sustancia carcinogénica que supone la segunda causa de muerte por cáncer de pulmón después del tabaco.
El radón es un gas radiactivo que emana de algunas rocas del subsuelo ricas en uranio y se filtra por la parte inferior de las viviendas ascendiendo desde ahí al resto de la casa.
El radón se desintegra con facilidad emitiendo partículas radiactivas que nosotros respiramos y que se instalan finalmente en los pulmones provocando cáncer.
La única manera de saber si hay radón en tu hogar es utilizando un detector de radón.
La Guía de Seguridad del Consejo de Seguridad Nuclear toma la cifra de 300 Bq/m3 como valor de referencia del promedio anual de concentración de radón que no se debería superar.
Hay que tener en cuenta que el riesgo del radón para la salud está asociado a una exposición mantenida durante muchos años.
Para eliminar o atenuar la concentración de radón se pueden llevar a cabo actuaciones como: ventilación de las zonas subterráneas, utilizar sistemas de extracción mecánica del radón, tapar filtraciones o sellar paredes.
No debes en ningún caso permitir que ninguno de estos tres sicarios silenciosos se instale en tu hogar.
Ante cualquier sospecha de su presencia, actúa.
Mantén a raya los insectos o las ratas: impide la visita de pequeños inquilinos no deseados
Puedes pensar que la presencia de ratas o cucarachas en las viviendas pertenece al pasado o a contextos más pobres del tercer mundo.
Sin embargo, en nuestro mundo “civilizado” y “desinfectado” también podemos recibir la visita inesperada de insectos o roedores si descuidamos la limpieza de nuestro hogar.
O no sacamos la basura con suficiente frecuencia – especialmente los restos orgánicos – o desatendemos tuberías y sifones sanitarios colapsados.
Es más fácil de lo que creemos que los bichos instalen su residencia en nuestra vivienda.
Y debemos estar atentos si su presencia es constante y creciente, pues nos indica alguna incidencia en nuestra casa que debemos solucionar cuanto antes.
Y algo muy importante a tener en cuenta es el uso de matarratas o insecticidas de uso doméstico.
Estos productos químicos contienen sustancias peligrosas y se deben manejar con sumo cuidado – siempre con guantes – y por supuesto mantener alejados de los niños si los hubiera en casa.
Espacios exteriores en la vivienda: una puerta que nos conecta al mundo
Quizás antes de la pandemia del COVID y los consecuentes confinamientos, no fuimos conscientes de la importancia de poseer un lugar en la vivienda que nos conectase con el mundo exterior.
Cuando tenemos la libertad de entrar y salir de nuestra vivienda, para buscar fuera del hogar espacios más propicios al disfrute, parece que no resulta tan necesario disponer de un lugar en nuestra propia casa donde “desconectar de nuestra propia casa”.
Sin embargo, si estamos obligados a pasar muchas horas en el interior de nuestra vivienda, bien sea por un confinamiento impuesto, por trabajo o por enfermedad, es altamente recomendable poseer una puerta al mundo exterior.
Lo ideal sería disfrutar de algún jardín en casa, un lujo que no está al alcance de todos.
Pero, en los edificios de apartamentos sería suficiente con contar con un balcón o terraza donde poder “salir al mundo exterior”, tomar el aire y desconectar de las largas horas dentro del hogar.
Nuestra vivienda es nuestro principal refugio, aunque en ciertas situaciones, puede convertirse en una cárcel de la que es necesario escapar.
«Debemos poder escapar de la cárcel para volver al refugio»
Podemos y debemos convertir nuestra vivienda en un gran aliado para afrontar las batallas diarias de nuestra vida. Si la cuidamos y mantenemos en óptimas condiciones, ella nos cuidará con tesón y fortaleza inquebrantables.
Beneficios de los que disfrutarás al vivir en una casa saludable
Como has visto hasta ahora, una casa saludable debe cumplir una serie de requisitos para hacernos la vida más confortable y agradable aumentando nuestro nivel de bienestar.
Existen muchos beneficios que nos regala cada día una casa saludable, y entre ellos, podemos citar los siguientes:
- minimización el riesgo de aparición de enfermedades y agravamiento de las ya existentes
- minimización de problemas de seguridad vinculados a unas condiciones de habitabilidad deficientes
- mejora de la calidad tanto del agua como del aire
- reducción de la contaminación en el espacio habitable
- aumento del confort interior
- ahorro en el consumo energético
- mejora de los niveles de energía y vitalidad
- disminución del estrés y de la ansiedad
- mejora del estado de ánimo
- mejora del descanso y los estados de relajación
- aumento de la productividad
- mejora en las relaciones de convivencia
En una casa saludable se cumplen los objetivos de crear un entorno seguro y saludable para sus habitantes, mejorando su calidad de vida y reduciendo el impacto ambiental de la vivienda en el entorno.
PUNTOS CLAVE
Mi opinión como experto
Puede que ahora te sientas abrumado por todo lo que implica crear un hogar saludable, pues seguro que algunas de sus características no te las habías planteado nunca.
Pero no quiero que te agobies pensando – si es tu caso – que tu vivienda está muy lejos de ser saludable o que, desde luego, no cumple con todos los requisitos.
El objetivo de este artículo pretende ser una guía para que nos planteemos el “cómo debería ser una casa saludable ideal” y reflexionemos dónde se encuentra nuestra casa en el momento presente.
Y a partir de aquí sólo cabe planificar una hoja de ruta que nos lleve, poco a poco, al hogar saludable al que todos deberíamos aspirar.
Pero te lo advierto ya desde el principio…
Quizás no puedas conseguirlo TODO.
Porque habrá actuaciones que no puedas acometer por falta de recursos o por imposibilidades técnicas de tu vivienda actual.
Sea como sea, lo importante es hacer algo, cualquier mejora es bienvenida para impactar en tu estado de bienestar.
Aquí te dejo algunos consejos para que te animes a empezar el cambio.
El reto de la casa saludable.
Ahora te toca a TI
Realiza por escrito un estado actual de tu vivienda y detalla las actuaciones que se deben llevar a cabo según tus prioridades y necesidades
Asigna a cada actuación el presupuesto y el horizonte de tiempo para llevarla a cabo de forma realista. Es mejor ejecutar poco que planificar mucho
Empieza a actuar por lo urgente: eliminar radón, amianto y plomo si es tu caso. Contrata a profesionales especializados en estas labores
Continúa con lo importante, como eliminar humedades, aumentar la eficiencia energética y el confort térmico de tu casa
Para motivarte actúa sobre lo más fácil: limpiar, ordenar, redecorar, ventilar... porque notarás cambios en poco tiempo sin consumir grandes recursos
Si tienes que realizar una rehabilitación energética en tu vivienda contrata un técnico especialista en este tema que te elabore un proyecto detallado
Si vas a colocar instalaciones de ventilación o climatización en tu vivienda, asegúrate de que contratas a buenos profesionales que te ofrezcan garantías de prestaciones y eficiencia
Si cambias las ventanas de tu hogar, pide el asesoramiento de un técnico para seleccionar las que más te convienen para el ahorro de energía
Infórmate sobre posibles ayudas o subvenciones relacionadas con el ahorro energético en viviendas, puedes ahorrarte un buen dinero
Invierte tu tiempo y dinero con inteligencia, teniendo en cuenta las necesidades de tu casa, tus recursos y tus prioridades
Empieza cuanto antes el cambio de tu hogar. Puede que tengas que renunciar a tus vacaciones o a cambiar de coche, pero los beneficios en bienestar que obtendrás bien valen unos cuantos sacrificios temporales
Resumen de las características de una casa saludable