¿Te sientes a gusto en casa?
¿O quieres salir corriendo?

Una casa confortable es el refugio perfecto
para cuidar de tu salud y bienestar

Los cimientos de una casa descansan en el mejor proyecto

No somos plenamente conscientes del impacto que tiene nuestra vivienda en nuestro estado de salud y bienestar

Quizás porque no tenemos conocimiento de los peligros que pueden acechar entre las cuatro paredes que habitamos. Quizás porque la industria de la construcción se ha centrado más en crear viviendas para vender que viviendas para vivir y disfrutar.

Y, por supuesto, tampoco percibimos el efecto – pernicioso o beneficioso – que tiene nuestra vivienda en nuestra salud emocional. El entorno físico en el que vivimos influye mucho más de lo que creemos en nuestra salud mental.

Para muchas familias, su vivienda no es más que un techo bajo el que resguardarse, sin tener en cuenta otras exigencias para su hogar.

Desgraciadamente, disponer de la protección de un techo y cuatro paredes ha sido suficiente durante décadas. Porque nunca se han considerado las condiciones de habitabilidad óptimas para desarrollar una vida doméstica en plenitud de bienestar.

Nuestra casa es el lugar donde pasamos la mayor parte de nuestra vida, y por lo tanto, el lugar que más impacto tiene en nuestro cuerpo. Mantenerla en unas condiciones óptimas no solo es una cuestión de estética, ni siquiera de funcionalidad o de eficiencia.

Es una cuestión de SALUD.

Construir un hogar alrededor de cuatro paredes y un techo representa una meta vital a alcanzar para muchas personas.
Crear y disfrutar de un lugar propio y exclusivo produce un sentimiento de realización personal que nos acompaña toda la vida.

Deberíamos vivir en un hogar que cuidase de nuestra salud. Y me refiero a la salud en su sentido más amplio, como así la define la Organización Mundial de la Salud (OMS):

«La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades»

La OMS también señala que una vivienda sana es un elemento fundamental para la prevención de enfermedades.

Sobre todo, si tenemos en cuenta que el envejecimiento de la población provoca que nuestros mayores pasen más tiempo en casa. Su hogar se convierte, muchas veces, en el único lugar que disfrutan.

Y también es relevante el fenómeno de la concentración de la población en grandes ciudades, que está especialmente sometida a grandes cargas de contaminación ambiental y a los efectos del cambio climático. De esta forma, sus hogares se convierten en su único refugio donde estar a salvo de un aire viciado de tóxicos.

Pensar. Diseñar. Construir

Nuestra salud empieza en nuestro interior. 

Y por eso es tan importante cuidar nuestra alimentación, para tener disponibles todos los nutrientes necesarios. Y por eso es recomendable realizar alguna actividad física, para mantener nuestros músculos y huesos sanos. 

Pero nuestro cuerpo no es un ente aislado ajeno al entorno en el que vive. 

Todo lo contrario. 

Lo que hay en el exterior repercute directamente en nuestro interior. 

Muchos factores externos nos provocan estrés, insomnio, cansancio, enfermedades… Es imposible controlar todos los elementos externos que actúan sobre nosotros en todos los lugares a donde vamos. 

Pero sí es posible controlar y gestionar – en gran medida – el entorno más cercano que tenemos. 

Nuestro hogar. 

Nuestra vivienda es como una expansión de nuestro cuerpo, una elongación y expresión de nuestro yo interno. Ambas realidades, la corpórea y la doméstica, deben convivir en armonía para que ninguna de ellas se resienta. 

Tú tienes la responsabilidad de que esto sea así. Debes cuidar tu hogar con el mismo compromiso que cuidas de tu cuerpo.

Los dos sois la cara de una misma moneda: tu salud.

El lugar en el que vivimos debe y puede ayudarnos a alcanzar ese bienestar físico, mental y social al que todos debemos aspirar. Pero de nosotros depende crear ese hogar en el que nos sintamos completamente a gusto y saludables.

Es simple. Si cuidas de la salud de tu hogar, tu hogar cuidará de tu salud.

¡Por fin en casa! Lo que me aporta una casa sana

Salud física

Mi casa no me causa ninguna enfermedad, no supone un perjuicio para mi salud física y contribuye a mejorar mis dolencias.

Eficiencia energética

Mi casa consume la mínima energía para sentirme confortable y esto supone un ahorro en mi factura energética.

Salud emocional

Mi casa es un oasis para mi relax personal y favorece mi descanso, me ayuda a combatir el estrés y la ansiedad en su entorno agradable.

Confort y bienestar

Mi casa me proporciona un entorno confortable y agradable, con una temperatura y humedad adecuadas.

Salud social

Mi casa me ofrece un entorno acogedor donde mantener una convivencia cómoda y reforzar relaciones con familiares y amigos.

Funcionalidad y utilidad

Mi casa tiene las estancias que necesito en tamaño adecuado y con una distribución funcional que me facilitan mi rutina diaria.